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Matanzas domiciliarias

Tradicionalmente se conoce como Samartín, por la festividad de San Martín, el 11 de noviembre, que era cuando comenzaban las matanzas, que se extendían durante todo el invierno.

Esta costumbre de sacrificar animales de la especie porcina en los domicilios particulares, constituye una actividad tradicional que se configura administrativamente como una excepción al régimen general de producción de carnes frescas destinadas al consumo humano.

El sacrificio y distribución del resto de carnes está sujeto al Reglamento europeo relativo a la higiene de los productos alimenticios y al Reglamento por el que se establecen normas de higiene específicas de los alimentos de origen animal.

La excepcionalidad del sacrificio de cerdos aparece en el Real Decreto 640/2006, de 26 de mayo, por el que se regulan determinadas condiciones de aplicación de las disposiciones comunitarias en materia de higiene, de la producción y comercialización de productos alimenticios, que indica en su artículo 4, que las autoridades sanitarias podrán autorizar el sacrificio de ganado porcino para consumo doméstico privado, siempre que se sometan a análisis de detección de triquina.

Al igual que las piezas de casa mayor, las carnes de cerdo pueden transmitir enfermedades al hombre y los animales domésticos, entre las que se encuentra la triquinosis, lo que hace necesario establecer la ordenación de su control sanitario a efectos de evitar los riesgos en la salud pública.

Por este motivo, en el bando publicado, se recuerda el periodo durante el que está autorizado el sacrificio de cerdos en los domicilios, que va del 1 de noviembre al 31 de marzo, así como la obligación de realizar análisis de las muestras de carne antes de su consumo, bien en los Servicios de Salud Pública o en los veterinarios autorizados.